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We are the best![Vi är bäst!]: punk rock y la comedia sueca por Aarón de la Rosa


A inicios de la década de los ochentas, el punk rock británico de los Sex-pistols se consagraba alrededor del mundo, gracias a la herencia musical de The Kinks, The Kingsmen y The Who, el rock nutrió las esferas del punk y sus subgéneros, que en muchos casos, doto de ideología de izquierda, anticapitalista y politizada a las bandas que terciaron sus riffs, con acordes crudos y ritmos sobrios en la batería.

El tiempo vincularían sus sonidos al del heavy metal, el gótico y la experimentación sonora con ritmos más regionales pero agresivos; llenos de protesta. Para Suecia, la escena punk mostraba un gran auge  con su sonido musical llamado “The gothenburg sound”, donde el hardcore y el crust punk prevalecieron como subgéneros en las famosas bandas setenteras Asta Kask, Ebba Grön, KSMB y ochenteras, Anti Cimex y Mob 47; íconos dentro de la escena juvenil. En este contexto, la muerte del punk rock frente a la música disco, sucede We are the best! De Lukas Moodysson conocemos su reciente exploración del género familiar con Mammuth (2009) y el multipremiado drama sobre trata de niñas en Europa del este, Lilja 4-ever (2004). Con esta comedia, el realizador aborda el espítu de la música, a través de la vida de tres adolescentes: Bobo, Klara y Hedvig que buscan formar una banda, por el simple gusto de tocar un instrumento y preservar el espíritu del punk rock.

The encyclopedia of swedish punk 77-87 (c) Peter Jandreus
The Encyclopedia of Swedish Punk 77-87 (c) Peter Jandreus

   Tras la Segunda Guerra Mundial, en la era post-industrial de fines los cincuentas, la idea de juventud se transforma cuando nace la política de estado con el Wellfare state (Bienestar social), que debía asegurar atributos sociales para cualquier ciudadano en un país desarrollado. En el plano económico, se construyo el teenage market con la era del consumismo. Miles de niños en edad de crecimiento, se buscaban así mismos, a través de la moda, la música, los adornos y los ídolos de su época: la identidad. En los setenta, muchos jóvenes se identificaron en contra de la guerra de Vietnam bajo el hipismo, la revolución sexual, el rock sicodélico y el LSD. Aquí con cierto conformismo ante un panorama desesperanzador, el punk rock británico de los setentas, buscaba con sus letras y riffs sobrios, decirle al mundo que muchos jóvenes estaban en contra de la guerra, la frivolidad, el consumismo y la evasión de los problemas sociales.

Detrás de la comedia sueca y el realismo de situaciones

Con alegría y esperanza, Lukas Moodysson regresa a la comedia realista desde que ubicara a hippies setenteros bajo un mismo techo con Together (2000) y debutara junto a dos jóvenes interpretes, con el drama del amor lésbico en Show me love (1998). Más de diez años han pasado y ahora, la comedia de este film emplea la música y el valor de la amistad como detonante de un simple relato fílmico. Dos amigas, Bobo y Hedvig se entusiasman con la idea de formar una banda y componer una canción en contra del entrenador de la clase de deportes, es decir, su escuela no les gusta. De apariencia punk estas chicas se enfrentan a los bellos estereotipos de la música disco de la época, conviven junto al bullying de sus compañeros de clase, con la esperanza de componer una canción y desmitificar la muerte del punk rock sueco. Sin embargo, los ensayos no trabajan bien, entonces deciden buscar a una guitarra en su compañera cristiana, Klara. Gracias a su talento en la guitarra eléctrica deciden consolidar su proyecto: tocar punk y quitarles protagonismo a sus rivales, los jóvenes metaleros de “Iron fist”. El desarrollo del argumento se basa en la novela gráfica de su esposa, Coco Moodysson (Never Goodnight, 2008) cuya adaptación intenta rememorar las vivencias del realizador. Sin buscar profundidad alguna, describe la espontaneidad de las situaciones de tres chicas que crecen y se enamoran, ríen y padecen la disfunción de su entorno familiar sin caer en dramatismos baratos a la vez, que cohesiona las actuaciones espontáneas con la chispa de la juventud y la rebeldía de sus actuaciones, acorde a siempre a la ideología punk.

“Aldrig Godnatt” (c) Coco Modysson

 

Vï är bäst! (c) Lukas Moodysson

En la historia del séptimo arte, el maestro Yasujiro Ozu se había declarado partícipe de una cinematografía preocupada por preservar el sentimiento nipón, conto historias enigmáticas como Tokyo story (1953) desde la perspectiva de contraponer los valores, la tradición y la modernidad visto en la familia, sus plano secuencias dotaron al cine de un realismo humanista, dramático pero espontáneo que nunca dejo de ser vigente. En el mismo año, para el maestro de la comedia francesa, Jacques Tati dejo ver en Las vacaciones del señor Hulot (1953) la magia del reír desde las situaciones más cotidianas y menos inverosímiles de otros autores como Ermanno Olmi o Pietro Germi, que buscaron en la comedia, resarcir los dejos depresivos de la posguerra, es decir, alejarse del Neorrealismo italiano. A principios de los noventas, Von Trier y su cine dogma doto al cine digital con un poder hereditario del documental y el cinema verité cuya apuesta era ser lo más realista, en las acciones interpretativas como en los argumentos, serios y dramáticos. Sin embargo, pocos realizadores suecos de nuestros días con excepciones como Kitchen stories (2003) de Bent Hamer han incursionado en la comedia; hereditarios del cine sueco pocos han logrado anteponerse a la sombra de los grandes maestros como Dreyer o Bergman.

Con We are the best! Moodysson ha logrado preservar una versatilidad cinematográfica muy cerca de Ozu y Tati bajo el estilo del dogma noventero. Pocas veces lograda, esta comedia perfila la elegante puesta en escena, basa su realismo en la cámara en mano, el corte directo y las actuaciones sencillas, es decir, busca con la exploración de la nubilidad interpretativa y la rebeldía, transmitir la frescura e ingenuidad con que uno crece. Los conflictos no dejan de lado las analogías de fondo. Se aborda el contraste ideológico al alejar a su amiga Hedvig de su entorno conservador; Klara es atea, Bobo solitaria e incomprendida por su familia, sin embargo, sus secuencias en el cuarto de ensayo, las escenas recurrentes cuando piden comida gratis en el fast food, su despertar amoroso con los chicos punks y el conflicto que esto detona, no dejan de conservar la sutileza cinematográfica de las situaciones cotidianas. La construcción de la comedia inteligente conecta con el gran público, en ocasiones con mayor eficacia que la profundidad de los argumentos.

Título original:Vi är bäst! Dirección:Lukas Moodysson Guión:Lukas Moodysson (Cómic: Coco Moodysson) Reparto:Mira Barkhammar, Mira Grosin, Liv LeMoyne, Anna Rydgren, David Dencik, Johan Liljemark, Mattias Wiberg… Fotografía:Ulf Brantås Género:Comedia, música, drama… Año:2013 País:Suecia Duración:105 minutos Productora:Memfis Film

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