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“Ruby Sparks”: la comedia se torna drama en la fórmula anti-romántica por Aarón de la Rosa


Desde la lejana “Little Miss Sunshine” el debut de los directores Jonathan Dayton y Valerie Faris mostraron una veta interesante y alternativa del cine actual norteamericano cuyo destino fílmico, lejos de la meca hollywwodense, desarrolló una espléndida narrativa contemporánea cercana a los ideales del legendario Cassavettes. Con “Ruby Sparks” y su joven protagonista, el novelista exitoso Calvin Weir-Fields (Paul Dano) abordan el habitual conficto romántico: la relación de pareja. Vista desde la perspectiva de un narrador que inventa, ante su soledad, a la chica de sus sueños Ruby Sparks (Zoe Kazan) se desata una comedia romántica desde sus primeros veinte minutos y, poco a poco, se torna dramático y desolador ante una de los temas más difíciles de abordar con veracidad en el séptimo arte: la soledad.

Zoe Kazan (Ruby sparks) – Paul Dano (Calvin Weir)

Robert Mckee define al diseño de personajes como un universo o microcosmos imprescindible para configurar el territorio narrativo donde los protagonistas desarrollaran la confrontación de sus emociones y así fundamentar los conflictos interno u externos que dan vida a la esencia de la historia. Zoe Kazan que firma la autoría del guión hace guiños muy notables a filmes como “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” o “La ciencia del sueño” de Gondry y, a través del amor como punto central de esta historia, devela en Calvin Weir un alma triste y atormentada que utiliza su imaginación para crear la chica de sus sueños y compartir una “vida juntos” con tal de evadir la presión social de su hermano y su madre. Un recurso loable que contiene esta cinta es su desapego del mainstream americano de cintas románticas que en su mayoría protagonizadas por Jennifer Anisthon o Sandra Bullock, empobrecen el panorama del género volviéndolo cada vez más mediocre en el cine actual, sin embargo, el hallazgo más interesante de este filme radica en emplear la “metaficción” como recurso descriptivo y hacer de la escritura de una novela, la de la chica Ruby Sparks, el elemento dramático e hilo conductor del filme, es decir, Calvin crea a Ruby desde su maquina de escribir, ella aparece en su “vida real” y comienza el deterioro de la relación romántica que tanto deseaba hasta volverse contra él, como a cualquiera le puede suceder en la cotidianeidad. Ruby Sparks se vuelve la metáfora del idealismo afectivo que en ocasiones el ser humano sueña sin considerar las consecuencias.

Valentine Faris – Jonathan Dayton Directores

El poder de la imaginación creadora de un escritor se asemeja en el filme de Dayton y Faris a “Swimming Pool” de Ozon, donde la narradora que protagoniza Charlotte Rampling también seduce la ficción del filme con su propia historia y la empalma con el filme y sólo nos damos cuenta de ello hasta el final de la película. Para Calvin y Ruby, lo que comenzo como un idílico encuentro de amor se va tornando un drama realista cuando se revelan los celos, la posesividad y el egocentrismo del personaje de Paul Dano, quien a pesar de ser un “genio” de la literatura norteamericana, según la historia, se profundiza la verdadera inestabilidad emocional del personaje y este turnning point hace del filme una gran apuesta al género cinematográfico: simbolizar el poder de uno sobre el “otro” por medio de la maquina de escribir, es decir, Calvin posee la capacidad de manipular lo sentimientos de Ruby y cuando lo descubre, Calvin forza a Ruby a ceder y Zoe Kazan en una secuencia magistral de la película, descubre su naturaleza “ficcional”, sufre, se somete, entristece y huye ante la transformación de su creador. Calvin ha exorcizado sus demonios, deja libre a Ruby Sparks publicando la novela de su vida.

Cassavettes afirma que los verdaderos conflictos que el cine debe profundizar son los del ser humano, “Ruby Sparks” alude a una narrativa anti romántica acaso europeizada al estilo de “Blue Valentine” de Cianfrance y se aleja de “500 days of Summer” de Marc Webb, el final predecible como las secuencias entre Calvin y su Psicólogo, se hubiera antojado más crudo y desolador como lo es la vida en ocasiones, sin embargo, se conserva la estructura del género, terminar la historia con la esperanza y la felicidad implícita del la comedia romántica: un “nuevo comienzo” entre Calvin y la verdadera Ruby, una bella pelirroja que gusta de leer novelas.

TÍTULO ORIGINAL Ruby Sparks
AÑO 2012
DURACIÓN

104 min.

PAÍS

DIRECTOR Jonathan Dayton, Valerie Faris
GUIÓN Zoe Kazan
MÚSICA Nick Urata
FOTOGRAFÍA Matthew Libatique
REPARTO Paul Dano, Zoe Kazan, Chris Messina, Antonio Banderas, Annette Bening, Steve Coogan, Elliott Gould, Aasif Mandvi, Deborah Ann Woll, Toni Trucks, Alia Shawkat, Wallace Langham, John F. Beach, Jane Anne Thomas, Eleanor Seigler, Emma Jacobs
PRODUCTORA Fox Searchlight Pictures / Bona Fide Productions
PREMIOS 2012: Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor guión
GÉNERO Romance. Comedia | Comedia romántica. Cine independiente USA
SINOPSIS Los directores de “Little Miss Sunshine” relatan la historia de un escritor que se enamora de uno de sus personajes femeninos. Calvin Weir-Fields (Paul Dano) había sido un niño-prodigio, cuya primera novela había tenido un gran éxito. Pero, desde entonces, sufre un sistemático bloqueo creativo agravado por su deprimente vida amorosa. Finalmente, consigue crear un personaje femenino, Ruby Sparks (Zoe Kazan), que acaba materializándose y compartiendo la vida con él. (FILMAFFINITY)

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