patlabor

Historia del cine de animación japonés por Yashushi Watanabe* (última Parte)


*Historiador de cine de animación. Ha desarrollado su carrera en el periódico Mainichi. En la actualidad de clases de Historia del cine de animación en la Universidad Internacional de Osaka y en la Universidad Shinwa de Kobe Miembro de la Asociación Japonesa para Estudios de la Animación. Miembro del Jurado del Premio Ofuji y del Premio de Cine de Animación concedido por Mainichi. Autor de la monumental “Historia de la animación japonesa” (Nippon animeeshon eiga shi).

Mientras, Takahata y Miyazaki, tras abandonar Toei Doga
se hallaban trabajando para series de televisión, pero éste
último sentía grandes deseos de volver al cine de dibujos
para la pantalla grande. Hayao Miyazaki conseguirá firmar
como director su primera película gracias al encargo
recibido de adaptar para el cine el popular personaje
televisivo de Lupin III, en Rupan sansei, Kariosutoro no shiro
(Lupin III y el castillo de Cagliostro, 1979). Gracias al ritmo
rápido que le insufló Miyazaki y a unos “gags” basados sobre

Lupin III
lupin

todo en la acción, resultó una obra maestra, de la que
también fue muy comentado el romance entre Lupin y la
joven Claris.
Miyazaki publicaba desde 1982 en la revista especializada
“Animage” el “manga” “Kaze no tani no Nausika” (Nausicaa
del valle del viento), que gozaba de gran prestigio. Gracias a
ello, surge el proyecto de que Miyazaki realice una versión
para el cine, que Isao Takahata se responsabilizará de
producir. Por su parte Miyazaki, además de dirigir, se
encargó también del argumento, guión y “story board”. Nace
así el film homónimo Kaze no tani no Nausika (Nausicaa del
valle del viento, 1984), donde Miyazaki despliega toda su
energía para retratar una Tierra devastada por la guerra,
donde la humanidad está en peligro de extinguirse. La jovenmesías
que está dispuesta a salvarnos será una especie de
Juana de Arco llamada Nausicaa, que cual pájaro salvaje se
desplaza por los cielos en una especie de “paraglider”. Y a
pesar de tratar un tema tan poco comercial como el de las
relaciones entre los seres humanos y la Naturaleza, el
público mostró una respuesta entusiasta. La maestría de la
animación de Miyazaki consigue que, al igual que los héroes
y heroínas que se mecen por los cielos, el espectador se
sumerja en una sensación de placentera irrealidad.
Gracias al éxito de esta película, Takahata y Miyazaki
convencen al poderoso magnate del mundo editorial Y.
Tokuma para que colabore en la formación de sus propios
estudios de cine de animación, inaugurándose de esta
forma en 1985 el “Studio Ghibli”. Dentro de estos, Miyazaki
dirigirá títulos como Tenku no shiro, Rapyuta (Laputa, el
castillo en el cielo, 1986), vagamente inspirada en “Los
viajes de Gulliver” de J. Swift, Tonari no totoro (Mi vecino
Totoro, 1988), con una extraña criatura de los bosques
(Totoro) a la que sólo pueden ver los niños de corazón
limpio, Majo no takyubin (El servicio de mensajería de la
bruja, 1989), sobre las penalidades de la joven bruja Kiki
para salir adelante en la vida, o Kurenai no buta (Porco
Rosso, 1992), ambientada en Italia y con emocionantes
duelos aéreos protagonizados por un cerdo piloto. Por su
parte, Takahata dirige la muy emotiva Hotaru no haka (La
tumba de las luciérnagas, 1988), basada en un argumento
de Akiyuki Nosaka, con la que hizo llorar al público por la
fuerza con que relata la tragedia de dos hermanitos a los
que los bombardeos americanos durante la guerra han
dejado huérfanos. Tras ésta, firmará la también interesante
Heisei Tanuki Gassen ponpoko (La guerra de los tanuki12 en
los tiempos modernos, 1994), donde los tanuki protagonistas
ven amenazada su morada por el desarrollo urbanístico y
deciden pasar a la defensa empleando sus habilidades para

ponpoko

transformar su apariencia. Todas estas producciones
tuvieron gran éxito comercial y repercusión también en el
extranjero, donde empezó a cobrar fama la denominación
de “Ghibli brand” o “Miyazaki brand”.
Pero todavía mayor será el fenómeno producido en 1997
con el estreno de Mononoke hime (La princesa Mononoke),
de Hayao Miyazaki. Con esta historia ambientada en el
Período Muromachi13, se vuelve al tema de la Naturaleza
amenazada por los seres humanos, contra los que luchará la
princesa protagonista y las criaturas de los bosques con los
que convive. Sobrepasando todas las expectativas, la
recaudación rebasa los diez mil millones de yenes,
superando incluso a la de la norteamericana E.T. El
extraterrestre. Miyazaki, que había declarado a los medios
de comunicación que esta sería su última película, se
retractará poco tiempo después de dicha afirmación.
Efectivamente, Miyazaki voloverá a la dirección en el 2001
con Sen to Chihiro no kamikakushi (El viaje de Chihiro),
historia de una chica que, para salvar a sus padres
convertidos en cerdos, arriesga su vida internándose en una
gigantesca casa de baños poblada por seres sobrenaturales.
Su surrealismo y sentido del absurdo le acerca un poco al
mundo de “Alicia en el país de las maravillas”, pero ello no
fue óbice para que volviera a renovarse el listón de la
taquilla, el mayor de la historia, con unos ingresos de treinta
mil millones de yenes, por encima de los veintiseis mil de
Titanic. Por si fuera poco, en la edición de febrero de 2002 en
Berlín consigue el Oso de Oro y en marzo de 2003 el Oscar a
la mejor película de animación, hechos ampliamente
recogidos por la prensa japonesa. De momento, la próxima
película de Miyazaki, Hauru no ugoku shiro (El castillo móvil
de Howl, 2004), que se estrena este otoño, ya ha recibido la
admiración de los que la han visto en pases previos. En
cambio Takahata, después del fracaso comercial de Tonari
no Yamada-san (Mis vecinos, los Yamada, 1999), según el
“manga” de Hisaichi Ishi, se mantiene apartado del “ánime”,
para desgracia del género.
Sin llegar a los extremos de Miyazaki, en Japón también es
muy apreciado el “ánime” de Mamoru Oshii (1951). Tras
trabajar un tiempo para la televisión, Oshii llama pronto la

atención por su película para el cine Urusei yatsura 2.
Byutifuru dorimaa (Los tipos del planeta Urusei, parte 2.
Hermoso soñador, 1984), así como por la muy posterior

patablor

(El policía mecánico Patlabor, parte 2,
1993). Sin embargo, el nombre de Oshii llegará a las audiencias
occidentales gracias a Ghost in the shell. Kokaku kidotai
(Ghost in the shell. Fuerzas reforzadas de anti-disturbios, 1995),
de gran éxito en EE.UU tanto en cine como en su distribución
videográfica. Y si bien se ha dicho que esta película está muy
influenciada por Blade runner (1982) de Ridley Scott, no es
menos cierto que, a su vez, influenció poderosamente a la
archi-famosa Matrix. Recientemente, en la edición de Cannes
de abril de 2004 se ha presentado la nueva película de Oshii,
Innocence (2004), que viene a ser una continuación de Ghost
in the Shell. No ha conseguido llevarse ningún premio, pero
quizás sí ha contribuido a que el nombre de Oshii sea tan
conocido en el extranjero como en Japón.
Tampoco hay que olvidar la contribución al cine de
dibujos japonés del dibujante de “manga” Katsuhiro Otomo
(1954), que alcanzó fama internacional gracias a su Akira
(Akira, 1988), basado en una historia propia, tras el cual viene
el film de “sketches” Memories (1995), codirigido con Koji
Morimoto y Tensai Okamura, también de gran originalidad. Y
en este año vuelve a llamar la atención de los medios
especializados por su Steamboy (2004), ambientado en la
revolución industrial del siglo XIX. De los nuevos
realizadores, tampoco hay que olvidar a Satoshi Kon (1963),
que debutó con el “thriller” de dibujos Perfect blue (1998)
pero que siguió con obras interesantes como Sennen joyu
(La actriz del milenio, 2002) y Tokyo godfathers (2003). Kon
llevaba dibujando “manga” desde sus años universitarios,
pero no utilizó su habilidad para el cine hasta años recientes.
Por último mencionar el caso particular del gato
Doraemon, ídolo de los niños japoneses desde hace décadas
por sus entregas televisivas, que, a partir de 1980, se vió
proyectado también en la pantalla grande a razón de una vez
por año con ocasión de la llegada de la primavera. Por cierto

tokyo

que la prensa japonesa recogió en junio de 2004 el uso
fraudulento en la hermética Corea del Norte de la imagen de
Doraemon para un anuncio sobre la seguridad vial. Al mismo
tiempo, la popularidad del fenómeno Pokemon en EE.UU.
sigue sin decrecer.
Según se dice, los dibujos animados de Walt Disney
comenzaron a partir de un ratón. La animación japonesa nació
de los trabajos de los tres pioneros citados en 1917 y, desde
entonces, ya cuenta con 87 años de Historia, siendo conocida
en todo el mundo, con nombres que van desde el
“Japanimation” hasta el de “ánime”. Por eso, es más necesario
que nunca recordar el nombre de aquellos tres pioneros.

*Cinemateca. Animación japonesa, Museo de las Bellas Artes, Bilbao, España, 2004

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