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Carpenter y el Nuevo cine fantástico por JAVIER IGLESIAS LACABA*


John Carpenter ha sido un revulsivo para el nuevo cine fantástico
estadounidense, que bebe, directamente, de las tendencias de este director. No es
algo nuevo, porque desde La noche de Halloween, ha ido rompiendo moldes y
generado subgéneros en el cine fantástico, que han multiplicado los títulos, han
creado tendencias y han marcado un cieflo sentido evolutivo a un género que en
los últimos tiempos padecía una falta total de ideas. Pasadas las décadas de los
cincuenta y sesenta, muy proliferas en películas de corte fantástico y de terror, el
género quedó huérfano, vano en ideas. El cine italiano, con sus dosis
grandilocuentes de gore y excesos, y el español, con un Paul Naschy triunfando
más fuera que dentro de España, marcaban el ritmo de un género que, en los
Estados Unidos, sobrevivía gracias al cine independiente. Cineastas como Larry
Cohen, con títulos tan estimables como Estoy vivo (1973), que daría pie a una
serie dirigida por el propio cineasta, así como a las inevitables imitaciones, o el
canadiense David Cronenbergt con un cine extravagante, pero novedoso
constituían los soplos de aire fresco a un género que los estudios parecían dar la
espalda, salvo títulos muy concretos y de gran impacto, como El exorcista
(William Friedkin, 1973) o La profecía (Richard Donner, 1976), las cuales
generarían, ambas, sendas trilogías44. En 1972 veía la luz El otro (Robert
Mulligan, 1972), una película que presenta a un niño, quien perdió a su hermano
gemelo, pero está convencido de que sigue vivo y entre ambos, en realidad un
desdoblamiento de personalidad, cometen atroces acciones. En 1974, llegó a las
pantallas La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), un clásico ya del género,
que no ahorra en violencia, sangre y escenas atroces, que bien podría asegurarse
que mostraba, en aquel momento, lo que nadie se atrevía a filmar para la gran
pantalla con tal realismo y sadismo. Esta película tuvo su importancia no sólo por
su puesta en escena, sino por sus raíces, basada en un hecho real, lo que

reconducía el cine de terror a contextos cotidianos, a hechos, si no ciertos, sí
posibles.
En este contexto desembarcó John Carpenter, que en 1978 filmó La
noche de Halloween. A partir de ahí, proliferaron las cintas de este tipo, con
imitaciones que quisieron emularía. El propio Carpenter se embarcó en esa
tendencia, escribiendo y produciendo una segunda entrega, Sanguinario y
produciendo la tercera, Halloween 3t desniarcándose luego del resto de
secuelas.
La noche de Halloween no sólo supuso el nacimiento de una serie en
tomo a la figura maléfica de Michael Myers, si no que provocó otra serie de
películas que copiaban la idea de un psicópata al que apenas se le daban motivos
para iniciar una carnicería en la que las víctimas propicias solían ser jovencitos
descuidados. La más importante de todas, no por su calidad, sino por su calado
entre el público y su interminable sucesión de secuelas, hasta nueve, fue la de
Viernes ¡3 (Sean 5. Cunnigham, 1980), que intenta calcar los ingredientes de la
historia de Carpenter. En 1983, se estrenaba la cuarta entrega de la serie, con el
subtitulo de Capitulo final para, dos años más tarde, retomar a la pantalla con el
subtítulo Un nuevo inicio. Si los inicios habían sido brillantes, las imitaciones
acabaron por ser burdas parodias, carentes de sentido y de una calidad no ya
ínfima, sino ridícula. Aunque en todas ellas se pueden encontrar elementos
referenciales a la historia que file su origen, como es ese supuesto castigo al sexo
incontrolado. Si La noche de Halloween se inicia cuando un niño asesina a su
hermana tras verla en su casa retozando con su novio en un sofá y a lo largo de la
cinta, las escenas previas de ‘cama’ son, en ocasiones, el preludio de un nuevo
crimen, en la serie de Viernes 13 se perpetúa la idea y la imagen de asesinatos
cometidos a jóvenes en plena efervescencia sexual. Es más, ese deseo camal
desencadena la serie, porque todo comienza cuando un niño muere ahogado
mientras los jóvenes que tendrían que vigilar que ello no ocurriera estaban dando
rienda suelta a sus deseos sexuales.
No paró ahí la influencia de la película de Carpenter; a lo largo de los
años han visto la luz otros títulos que han querido emularía, pero sin gran fortuna.

Casos como El asesino tras la máscara46 (David Paulsen, 1980); Sabe que estás
sola (Armand Mastroianni, 1980), Maniac (Michael Carreras, 1980), San
Valentín sangriento (George Mihalka, 1980), El día de la madre (Charles
Kaufman, 1980), El asesino de Rosemary (Joseph Zito, 1981), o la aterradora
Henry, retrato de un asesino47 (John McNaughton, 1988), son ejemplos claros de
lo expuesto. Existe un empeño en los cineastas que dirigieron estos títulos a la
hora de querer explicar todo, darle un sentido, que termina por hundir la
película48.
LA DÉCADA DE LOS NOVENTA
Tuvieron pasar casi dos décadas, para que en los últimos años de los
noventa un dúo de cineastas, el guionista Kevin Williamson, y el director Wes
Craven, retomara el pulso del cine de terror iniciado por Carpenter en 1978 y
lograra revitalizar un género que vivía de secuelas e imitaciones. En este contexto,
Williamson y Craven no ocultan, en su forma de exponer el nuevo cine de terror,
las reminiscencias carpentenanas y consiguen revitalizarlo, no tanto por aportar
nuevas ideas, sino por lograr un producto final bien acabado, en el seno de la
Serie B, con buen estilo narrativo y que cuida la puesta en escena. O lo que es
igual, seguir los pasos marcados por Carpenter, como si de un manual se tratara.
Esa nueva tendencia quedó abierta con Scream, vigila quien llama (Wes Craven,
1996) y seguida por Sé lo que hicisteis el último verano (Jim Gillespie, 1997), un
nuevo cine de terror que, como siempre ha sucedido en la Meca del Cine, dio pie a
múltiples títulos que pretendían seguir esa nueva hornada. Así se produjeron Tite
Faculthy (Robert Rodríguez, 1999), Leyenda urbana (Jamie Blanks, 1999) o
secuelas a las que se les imprimió un nuevo look, como fueron los casos de La
novia de Chuky (Ronnie Yu, 1999) o Halloween H20: Veinte años después
(Steve Miner, 1998). Este resurgir de un nuevo cine de terror, fresco, de cuidado

aspecto y perfectamente acabado tiene estrecha relación con John Carpenter,
porque estas nuevas películas siguen los caminos abiertos por este director en La
noche de Halloween, lo que no oculta Williamson, un seguidor acérrimo de la
obra carpenteriana:
Para los aficionados al género, el periódico regreso
de Myers siempre es bienvenido y era inevitable que el nuevo
enfant’ terrible del cine de terror, Kevin Williamson —
guionista de los dospartes de Scream y de Sé lo que hicisteis el
último veranoy creador de la serie de televisión Dawson crece
— c«yera en la tentación de resucitar al mito, d¿spués de que
Dimensión Films comprara lafranquicia del personaje en /994.
Fanático declarado de la película de John Carpenter — confiesa
que, con doce años, la vio más de diez veces —, Williamson ha
coordinado con loable sentido de la oportunidad este revival
psicopático que, esencialmente, cuenta lo que contaban las
otras secuelas de La noche de Halloweeni’9
La influencia carpenteriana en las producciones impulsadas por
Williamson es palpable; una de las pruebas más fehacientes de ello es, además de
proseguir con la saga de Halloween, el homenaje que hace a Carpenter en la
primera entrega de Scream. Esta película es un homenaje al cine de terror
moderno americano y, con un planteamiento novedoso, retorna a las formas del
psicópata y las víctimas juveniles, en unos ataques mortales que se dan en barrios
residenciales, supuestamente seguros. Un planteamiento que recuerda
abiertamente a La noche de Halloween. A pesar de esta presentación, que parece
ya manida, Williamson, como guionista, y Wes Craven, como director, realizan
un producto de nueva estética, que no renuncia a sus raíces y a las que rinde
culto. La cinta busca el miedo en la puesta en escena, la creación de atmósferas,
encuadres y planificación cinematográfica, como uno de los propios personajes

explica, como si de un narrador se tratara, que toma como ejemplo y modelo,
precisamente, La noche de Halloween. Esta película la ven el grupo de amigos, a
la vez que el psicópata actúa en una escena que rememora otra del filme de
Carpenter, en el mismo momento que la están viendo. Las concomitancias están
presentes durante toda la película, hasta el hecho de que el psicópata de tumo
ataca siempre escondido tras una máscara. La fórmula la repite el tándem
Williamson-Craven en Scream 2 (1998), aunque en esta ocasión, el homenaje
tiende al cine de terror italiano y redunda en mayor violencia fisica, toques de
gore y sangre en abundancia.
Williamson pone en pie otro pilar del nuevo cine de terror, Sé lo que
hicisteis el último verano, que juega con las mismas premisas carpenterianas. Una
vez más, un asesino sin escrúpulos persigue a un grupo de jóvenes para acabar
con sus vidas. Se calcan los formatos para crear atmósferas angustiosas, cuidar la
narración y primar ésta por encima de la historia. Además, como sucedería en su
secuela (de calidad sensiblemente inferior a la original), se dan situaciones que
recuerdan a aspectos concretos de la filmografia carpenteriana: el asesino siempre
aparece enmascarado y, en este caso, usa como arma un garfio con el que mata a
sus víctimas, garfio que recuerda al que portaba uno de los espectros que
desembarcaba en Antonio Bay en Laniebla.
Williamson, junto a Robert Rodríguez haciendo las veces de director,
es también guionista de 77w Faculthy, otra pelicula que homenajea sin disimulos
la obra carpenteriana, en este caso, La Cosa y Están vivos. El filme recuerda las
películas de corte fantástico de la década de los cincuenta y sobre todo al clásico
de Don Siegel, La invasión de los ladrones de cuerpos, que a su vez es parte
inspiradora de Están vivos, Tite Faculthy narra una silenciosa invasión
extraterrestre de la que se percatan unos jóvenes estudiantes, al apreciar que el
comportamiento de sus profesores es extraño, hasta descubrir que han sido
poseídos por alienigenas, que respetan su cuerpo para engañar a los humanos e
iniciar una lenta pero segura invasión. El argumento, como luego se constata en su
desarrollo, aclama sin disimulos la etapa dorada de la Serie B. Williamson no
duda en tomar prestadas escenas de otra cinta mítica de Carpenter, La Cosa. Dos
son los momentos esenciales que celebra a esta película. En la primera, los
jóvenes estudiantes se someten a una prueba para comprobar quién puede ser

alienígena, calcada de La Cosa, cuando hacen una prueba similar para averiguar
quién es quién entre los supervivientes de la base del Artico. Incluso la puesta en
escena y su planificación es similar, con las distancias propias de los contextos:
una historia en el ártico, con adultos, y la otra en un instituto, con adolescentes.
En ambos casos, todos se reúnen, llegan a la conclusión de que, dada la
caracteristica de los invasores, pueden pasar por humanos y sólo una prueba, a
través de un producto que les delata, les hará salir de dudas. En otro momento,
uno de los extraterrestres es decapitado y su cabeza sale, literalmente, corriendo al
emanar de la cabeza unas patas, igual que sucedía en la película de Carpenter.
Estos homenajes evidencian que el actual líder del nuevo cine de terror, cuyo
mercado son los adolescentes, revive el cine carpenteriano y no tiene
inconveniente en dejarlo reflejado en escenas calcadas, que no hay que tomarlas
como plagios, sino como una manera de rendirle culto.
Otro producto que nace a la sombra de la filmografla de John
Carpenter, es la séptima entrega de La noche de Hallomeen, producida por Kevin
Williamson, bajo la dirección de Steve Miner, el que dirigiera la segunda y tercera
entrega de Viernes 13, curiosamente, una de las sagas cinematográficas nacidas a
raíz de La noche de Hallomeen. Williamson afronta una séptima entrega con la
novedad de presentarla como una continuación directa de la original. Se vale de!
subtítulo, Veinte años después, y concibe un relato en que la protagonista vuelve a
ser Laurie, encarnada nuevamente por Jamie Lee Curtis, que recuerda lo sucedido
dos décadas atrás. La idea de Williamson no es otra que hacer “la” secuela de una
de sus películas preferidas y para ello, la referencia no es la sexta entrega de la
serie, sino el inicio de la saga51, enlazando el mundo carpenteriano con su
percepción del nuevo cine de terror. También se advierte en este guionista que
quiere revitalizar la serie y, sobre todo, hacer olvidar unas secuelas que sólo han
provocado un bajón de calidad en la misma. La película cuenta con una anécdota,
cuanto menos, curiosa. En un momento de la misma, alguien ve un filme por
televisión, Scream, vigila quien llwna. La curiosidad no viene porque el guionista
aproveche la coyuntura para poner en televisión una de las películas por él
escritas, sino por la imposibilidad de que en Halloween H20 pudiera verse ese

filme. La razón es sencilla. Se supone que el relato de la secuela de La noche de
Halloween, en el seno de la propia historia, es real y que la película que dan por
televisión, es ficción. Pues bien, en Screans, vigila quien llwna, en un momento
dado, los protagonistas ven por televisión La noche de Halloween. Enlazando
ambas ideas, la incongruencia es palpable. En Halloween H20 no se podría ver
Sercain, porque en esta película, La noche de Halloween es sólo un filme de
ficción y de ser así, Halloween H20 también lo seria y no lo es en el seno del
relato. De ahí la incongruencia del momento, que se queda, sólo, en anécdota para
el recuerdo.
No es únicamente el cine de Williamson, bien como guionista, bien
como productor, el que rinde culto a Carpenter, sino que en la cuarta entrega de
otra saga del género, MuAeco diabólico, se le rinde un homenaje curioso,
divertido e inteligente. Se trata de la película de Ronnie Yu, La novia de Chucky,
que arranca con un robo en una comisaría, donde se guardan pruebas de casos
anteriores y existe una especie de museo de los asesinos más peligrosos. Metidos
en urnas, el espectador puede ver la careta de Michael Myers de La noche de
Halloween; la de Jason, de Viernes 13, ó la de uno de los diablos de Hellraiser52,
tres apuntes al cine de terror de los ochenta de los cuales predomina el
carpenteriano, puesto que la saga de Viernes 13 es una de las ‘consecuencias’ de
La noche de Halloween, lo que vuelve a resaltar la importancia en el nuevo cine
de terror de la película que John Carpenter dirigiera en 1978.
El propio Carpenter se ha mostrado satisfecho con este nuevo tipo de
películas y cree que en ellas se esconde la revitalización del género:
Yo lo llamo “la ola posmoderna del cine de horror
cínico”. Me alegra, qué quieres que te diga Han revitalizado el
cine de terror y lo han transformado en el género más popular
del momento. En la década de los ochenta, el cine de terror
murió porque se quedó sin ideas. Por una razón o por otra, las
películas de terror que se hicieron en esa época no lograron

conectar con el público. Scream, vigila quién llama, logró
cambiar esa tendencia, porque apuntó a un público que ya
había visto todas esas viejas películas en vídeo o en la
televisión. De alguna manera Screani reconoce los
conocimientos del espectador sobre cine de terror y lo hace
participe de una especie de juego. Eso es lo que logró que la
gente conectara con el filme y generara una recaudación lo
suficientemente tentadora como para que los grandes estudios
se pusieran otra vez a hacer películas de terror, pero apuntando
a un público inteligente, que en Estados Unidos conoce al
dedillo el génera No tengo idea de cómo esta estrategia
funciona en el resto del mundo. En Estados Unidos apunta a un
público que cree que es más inteligente que las películas que
mire y Carpenter, fiel al género fantástico, no sólo abordó el terror, sino que
también la ciencia-ficción y si bien en este campo su influencia no ha sido tan
determinante como en el caso anterior, también existen apuntes que destacar sobre
este particular. Lo cierto es que la vertiente del fantástico que se centra en la
ciencia-ficción ha influido más en el cine carpenteriano que viceversa. Ha sido
1997: Rescate en Nueva York la que más tendencias ha creado. Esta película
contó con no pocas imitaciones aunque, curiosamente, venidas en mayor parte del
cine italiano, con una estética que pretende recordar a las producciones
estadounidenses. Asi nacieron titulos como 2019: Tras la caída de Nueva York
(Martin Doman, 1983), 2020: Los rangers de Texas (Kevin Mancuso, 1983) o
Roma: Año 2072 (Lucio Fulci, 1983), que ni tampoco disimula la estética del
titulo para que las comparaciones remitan a la obra de Carpenter y garantizar así
el éxito54. En todos los casos, son productos de ínfima calidad que sólo toman
como base el punto de partida de 1997: Rescate en Nueva York: ciudades

asoladas en el futuro, en las que habitan bandas, a cuál más violenta, con afán de
supervivencia y exterminio de sus rivales. Incluso en el cine de alto presupuesto,
una secuela, Mad Mar iiiA5 (George Miller y George Ogilvie, 1985), recuerda
también la película original de Carpenter, al presentar una ciudad en el futuro
asolada por las guerras y un antihéroe que deberá salvar a la raza humana. Es
cierto que antes del filme de Carpenter, el cine ya había apostado por temas
similares, como era la devastación nuclear que dejaba un mundo inhóspito y
cargado de odios y rencores, pero a raíz del trabajo carpenteriano, este tipo de
producciones amoldaron su estética a la ofrecida por este cineasta en la primera
aparición en la gran pantalla de su mítico personaje, Snake Plissken.
Carpenter se convirtió en modelo a seguir, porque películas tan
emblemáticas del género como Blade runner (1988), del británico Ridley Scott, o
RoboCop (1987) del holandés afincado en Hollywood, Paul Verhoeven, no sólo
no descubren nada nuevo, sino que siguen, en buena medida, el modelo
carpenteriano. Aparece la figura del gobierno autoritario en un mundo futuro en el
que la violencia es predominante, los gobiernos son corruptos y el sistema se pone
en jaque por su propia política. Elementos éstos que tanto Scott como Verhoeven
quisieron mostrar como novedosos, pero que esa visión apocalíptica del futuro
había sido ya abordada por Carpenter, el primero en exhibir una imagen de los
Estados Unidos con un gobierno cercano al fascismo, más radical aún en 20)3:
Rescate en Los Angeles.
En torno a la tendencia marcada por la secuela/remake de 1997:
Rescate en Nueva York, 2013: Rescate en Los Ángeles, una de las últimas
producciones de Hollywood del género, que sitúa la acción en un futuro cercano y
desolador, es Mensajero del futuro, dirigida e interpretada por Kevin Costner.
Dejando al margen las cualidades artísticas de la cinta, casi inexistentes, esta
historia arranca de una manera un tanto peculiar, en lo que a la linea argumental
se refiere. Es el aflo 2013, y los Estados Unidos, o lo que queda de ellos, despierta
tras una larga guerra que ha dejado al país sin tecnología y la población, dividida,
está inmersa en continuas luchas de supervivencia. Y en ese contexto aparece un
vaquero solitario que hará las veces de antihéroe para hallar una paz final.

Es curioso que la película arranque en el año 2013, el mismo en que sitúa la acción
Carpenter. Y es más curioso aún, que lo haga en un país en la que la guerra les ha
dejado sin tecnología, justo como concluye la segunda aventura de Plissken, por
lo que parece que Kevin Costner pudiera haber tomado esa cinta de referencia
para hacer su particular continuación. Claro que las distancias, una vez superadas
esas coincidencias, son abismales, y no sólo en cuanto a calidad de ambos títulos,
sino al trasfondo de los mismos. Carpenter es un rebelde, que no duda en
arremeter contra el sistema, mientras que Costner es un aliado sin paliativos de los
grandes estudios, sin los cuales nunca podría haber realizado esta producción o la
que también interpretó y produjo, Waterworld (1996), muy similar, casi idéntica
en planteamiento, pero cambiando la arena del desierto por las aguas de los
océanos, además de que ésta última es de calidad netamente superior a Mensajero
delfuturo Retomando la idea iniciada, Costner presenta a un protagonista que es
antagónico a Snake Plissken, puesto que si éste es un ser individual, ajeno al
sistema y contrario al Orden establecido, el cartero encamado por Kevin Costner
es el lado opuesto, alguien que lucha contra la anarquia y a favor de restablecer el
Orden que la guerra destruyó. Es decir, lucha por una autoridad y un sistema, todo
lo que detesta el personaje emblemático de John Carpenter. Bien podría decirse
que Carpenter crítica la politica de los estudios y Costner la defiende a ultranza.
Son, dos películas con un arranque que las une, pero con un fondo que las separa
diametralmente.
Las influencias que el cine de Carpenter ha dado paso en el Séptimo
Arte se podrían completar con alguna otra película que parece haber seguido sus
pasos. Es el caso de Society (1989), de Brian Yuzna, que retrata una sociedad
monótona, en la que vive una clase alta que, en realidad, son extraterrestres
infiltrados en la tierra, que se alimentan de los humanos de las clases más bajas.
Esta película recuerda a Están vivos, tanto por las formas de esa invasión
silenciosa, de esos alienígenas que a la vista de los humanos parecen terráqueos,
pero que no lo son, además de esa estética de los aflos cincuenta que recuperó el
cine carpenteriano y aquí intenta reproducir Yuzna, en tomo a esa paranoia de una
dominación y la metáfora de ámbito político y social: las clases más pudientes
explotan a los de las más bajas en el escalafón social.

______________________________________________________________________________

43 Dos peliculas de este director sobresalen en su canera. Vinieron de dentro de…, una cinta de tenor
imaginativa y bien resueltay Videodron,,e (1982), una visión ácida y crítica sobre el mundo de la televisión.
44 “El exorcista II: El hereje (John Boorman. 1977) y 151 exorcista III (William Peter Blatty, 1990) porparte
de la primera y Lamaldición de Dwnien (Don Taylor, 1978) y Elfinal de Banden (Graham Baker, 1981),
de la segunda.

45 Carpenter, en realidad, no quería embarcarse en estas secuelas, pero la productora le obligó a ello y tuvo
que aceptarporno verse envuelto en procesos judiciales.

46 El éxito de La noche de Halioween llevó a las productoras aque el público identificara esa misma linea en
el propio título, como es este el caso, que se describe a un asesino enmascarado.
47  John McNaugthon retorna en esta película uno de los principios carpenterianos, el de la inseguridad que
puede afectar acualquier ciudadano, poruna expresión radical del Mal. Lo peor para este director es que se
dejó seducir porlos estudios tas el éxito de Henry, retrato de un asesino y apartir de ahí su incipiente obra
cayó en picado.
48 Los imitadores de La noche de Hatloween no parecieron comprender que Carpenter reflejó en la pantalla
al Mal y éste no necesita motivo alguno para atacar a sus víctimas y de ahí que el psicópata no hable,
aparezca casi siempre sin rosto y parezca inmortal. En las imitaciones se buscanpsicópatas de carne y hueso
y hay un empeño, baldío, en explicar los por qués, explicaciones que ralentizan la narracióny no pocas veces
lo burdo de la excusa arruina el fino hilo argumental de la película.

50 Craven es de la opinión que La noche de JIo.liaween es el modelo del cine de psicópatas, al presentar
Carpenter a un Michael Myers corno un ser sin rostro e impertérrito, claro exponente del Mal (entrevista
concedida a Días de Cine, de La2 de Televisión Española. Martes 14 de diciembre de 1999).

51 Concretamente, lasdos primeras entregas, que se suceden en dos días consecutivos, puesto que la segunda,
Sanguinwio, comienza dondeacaba Lanoche de Halimnen.
52 Cure Barker, escritor de relatos de terror, debute como director con esta película de 1987, que se convirtió
en uno de los mejores exponentes del género de la década. Barker crea una película con unos puntos de vista
sorprendentes del placer y el dolor y aborda en la ambición huniana cono espoleta de su autodestrucción. La
película conté con dos secuelas que perdieron el encanto de la original, Helibowut Helfraiser II (Ruy
Randel, 1988) y Heliraiser III (Anthony Hikox, 1992).

53 Laman, Gabriel: Entrevista a John Carpenter “Dirigido por”, diciembre 1998. Página 35.
54 En la décadade los ochenta fue muy común, por partede la cinematografla italiana, producir películasa la
estela de éxitos estadounidenses, generalmente de acción o ciencia-ficción. Paraello no dudaban en copiar la
idea, poner al frente del proyecto a un director italiano pero que en la mayoría de los casos bajo un seudónimo
para pasar por estadounidense y buscar algún actor estadounidense para que figurara su nombre en los
carteles como protagonista, aunque hiciera un brevepapel.

55 Tercera entrega de MadMaz salvajes de autopista (George Miller, 1980), película futurista que muestra
un planeta desolado por una hecatombenuclear.

* UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN
ANÁLISIS DE LA FILMOGRAFÍA
DE JOHN CARPENTER . ESPAÑA, UCM, 2012. Págs. 43 a 52

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